domingo, 20 de mayo de 2018

Dos libros sobre Benavente.


Me refiero, aquí y ahora, a los dos primeros libros publicados por el CEB Ledo del Pozo, y casi únicos, en la sección titulada Cuadernos Benaventanos. Libros que acreditaron la preparación y dominio del tema  por sus autores.
El primero, en el año 1992, no mucho tiempo después de la creación o fundación del Centro de Estudios.  Se titula “Antecedentes, origen y evolución de La Fiesta del Toro Enmaromado”.Su autor Juan Carlos de la Mata Guerra, que ya por entones estaba encargado del Archivo Municipal, pudo, y así lo hizo, disponer de abundante e inédita documentación para la publicación del libro. Además contó con algunas fotografías antiguas de la fiesta que le proporcionaron varios ciudadanos vecinos de Benavente.
El segundo libro publicado en el año 1995 es “La iglesia de Santa María del Azogue”. Su autora Elena Hidalgo Muñoz, catedrática de Historia, ya jubilada, del  I. B. León Felipe. Tras minuciosa investigación histórica y artística, en diversos lugares y fuentes, nos proporciona detallada información sobre los orígenes del templo, así como de los cambios y vicisitudes por los que ha pasado a lo largo de los siglos. Y, en la actualidad, todo el que escribe o pretende informar sobre esta iglesia, y conoce el libro, sabe muy bien que le proporciona muchos e importantes datos. Y no duda en utilizarlos, haciendo mención, lógicamente a su autora.


Hace unos días he comprado y leído la revista que, desde hace varios años, se publica con el título de Talanquera, título que, aún sin pretenderlo, nos sitúa en un ambiente taurino. Y es que durante varios días  y en diversos lugares Benavente se encuentra vallada, paso previo a la semana, que denominan grande, y que es la de la fiesta del Toro Enmaromado.
La Talanquera es también la revista de las dos portadas, una cultural siendo protagonista algún edificio, monumental o no, de la ciudad, así parece ser, y la otra taurina, más dedicada al toro y a su fiesta. El cambio de posición de la revista y sus portadas, para ser vista y leída, no supone gran problema.
Por lo que he comprobado, en la revista de este año y, respecto a la cultura, han querido recordar las dos primeras publicaciones del CEB Ledo del Pozo, la del Toro Enmaromado y la Iglesia de Santa María del Azogue, porque sobre ellas versa casi toda o gran parte de la información.  A ellas y a sus autores me he referido al comienzo de este escrito.
Portada de la parte dedicada a la cultura.
Portada dedicada al toro  enmaromado y sus fiestas.





sábado, 5 de mayo de 2018

El ramo y la fiesta del Cristo de la Vera Cruz en Santa Cristina de la Polvorosa. Año 2008.




            Con la llegada del mes de mayo Santa Cristina de la Polvorosa, lo mismo que otros muchos pueblos de los Valles de Benavente, se viste de fiesta. Amanece el día uno con el mayo ya empinado por los quintos y quintas del año, dentro de un ritual totalmente festivo.
            Y este mismo día uno, por la tarde, en la iglesia, comienza la novena dedicada al Cristo de la Vera Cruz,  novena que concluirá el día 9 con la celebración de su fiesta. Desde el punto de vista religioso este será el día más importante, pues por la mañana se celebra misa solemne con sermón, (siempre eligieron buenos predicadores para este momento). Y por la tarde, tras el rezo del rosario, un grupo de mujeres canta y ofrece un ramo al Cristo, antes de salir en procesión por las calles del pueblo. De la organización de los actos, principalmente los religiosos, se encarga la cofradía.

            José Antonio Guerra, amante como nadie de los antiguos oficios, fiestas y tradiciones en general, pero con más razón de los de su pueblo, Santa Cristina, en donde ejerce de campanero, sacristán y otras afinidades, me informa sobre la cofradía y me cuenta cosas sobre el desarrollo de la fiesta.
            “La cofradía, dice, fue fundada en el año 1833 y al frente de ella está el abad, que cuenta con un cabildero, como ayudante. Este ejercerá de abad al año siguiente. En la actualidad hay un secretario y algunos vocales que se encargan sobre todo de la administración y tesorería. Somos casi 400 socios, no sólo de Santa Cristina, sino también de otros pueblos, como Benavente, que siempre estuvo muy ligado a esta fiesta. Se paga una cuota de 5 euros, pero se tienen otros ingresos procedentes de donaciones y principalmente de la mándida (manda) que entrega en el momento de la procesión todo el que quiera llevar al Cristo sobre sus hombros”.
Los cofrades, antiguamente más que ahora, tenían unas obligaciones, y también unos derechos: pago de la cuota; asistencia a los actos religiosos: novena, misa, rosario, canto del ramo y procesión; llevar colgado en el pecho un crucifijo de mayor o menor tamaño, como símbolo de pertenencia a la cofradía; cuando uno fallecía el abad le acompañaba con su vara y se le abonaban los gastos del tanatorio; también se nombraba a dos para que le hiciesen la sepultura y a cuatro para llevar el féretro hasta la iglesia; incluso tenían que ocuparse en la cofradía del enfermo que no tuviera familia; y el día de la fiesta todos estaban y están invitados a degustar roscas y pastas en casa del abad de turno, etc.
Hoy las cosas han cambiado algo, pero en la cofradía se mantienen actos como el participar el día de Jueves Santo llevando al Cristo en  la procesión, además de algunos de los citados anteriormente.
Uno de ellos, el canto y ofrecimiento del ramo. Corre a cargo de mujeres, jóvenes o mayores del pueblo, no necesariamente cofrades, que se encargan, no sólo de preparar y colocar en él las roscas y demás adornos, sino también de cantarlo y ofrecérselo al Cristo, una vez finalizado el rosario de este día 9 de mayo. Sobre el armazón de madera que ya tienen desde hace tiempo en la cofradía, colocan telas bordadas, roscas, muñecos de trapo, cintas de varios colores y flores. Las mujeres cantoras visten trajes regionales tradicionales y sobre sus hombros mantones de Manila.  Todo ello de gran vistosidad.


El texto escrito en verso, en romance popular, puede variar algo de un año a otro, pero no en lo esencial. Suele componerlo alguna persona del pueblo aficionada a la poesía. En Santa Cristina era la señora Felicitas, recientemente fallecida, quien se encargada de ello, y llamaba la atención por su sabiduría y prodigiosa memoria.
Una de las versiones compuesta por ella comenzaba así:

En esta iglesia queremos
hoy cantarles este Ramo
y con amor lo ofrecemos
a Cristo crucificado.

En el recorrido obligado por la vida de Cristo, en este caso de su Cristo, el de la Vera Cruz, en algunas estrofas se dice:

Cristo de la Vera Cruz
Tú naciste en un portal
para traernos la luz
el amor y la verdad.

En esa cruz te clavaron
de áspera y tosca madera
hecha con nuestros pecados,
con nuestras culpas y ofensas.

También hay referencias al día de la  fiesta, organizada por la cofradía, con el ofrecimiento del Ramo por parte de las jóvenes cantoras. Y nunca faltan las peticiones al Cristo y a la Virgen, y la bendición del sacerdote que preside los actos:

Cristo de la Vera Cruz,
aunque siempre te adoramos,
es tu fiesta, buen Jesús,
hoy día nueve de mayo.

Esta santa cofradía
del Cristo la Vera Cruz
no deja hacerse cenizas
el fuego de vuestra luz.

Nosotras de corazón
este Ramo te ofrecemos,
pedimos, Jesús, perdón,
y bendigas este pueblo.

Mozo que llevas el Ramo,
haz un poquito la venia
a Cristo crucificado
y a la Virgen Madre nuestra.

Todas con gran devoción
a Don Benjamín pedimos
que nos dé la bendición,
nosotras la recibimos.

            La Virgen, como madre de Cristo, tiene también su protagonismo, no podía ser de otra manera. Y en Santa Cristina le dedican y cantan una salve, cargada de bellos epítetos: Eres la Reina del cielo..., eres la blanca paloma..., eres tú perla brillante..., eres tú Virgen María... con la siguiente despedida al final:

Adiós, Madre del Amparo,
adiós, amado Jesús,
Cristo de la Vera Cruz
en ti todos confiamos.

Tras la bendición del sacerdote al Ramo, a sus cantoras y a todos los presentes, comienza la procesión, uno de los momentos más importantes y destacados de la fiesta. A la cruz y los ciriales sigue el portador del Ramo, el estandarte con la efigie del crucificado y el Cristo sobre las andas, que es portado por todas las personas que lo deseen, sean cofrades o no cofrades siempre que entreguen como donación una mándida (manda) como ya he dicho anteriormente. Esto hace que el acto se demore, pues son muchos los hombres y mujeres que participan.

Se inicia la procesión.
Un cofrade con la vara.

Al regresar a la iglesia y con el cántico: Victoria, tú reinarás, ¡Oh! Dios tú nos salvarás...., terminan los actos religiosos.
Solamente queda la subasta de las roscas del Ramo y de algunas más que han preparado las mismas cantoras. Con la recaudación obtenida se pagan los gastos y el remanente pasará a engrosar los fondos de la cofradía. Después, cofrades, vecinos y forasteros, se reúnen en el salón multiusos que tiene el Ayuntamiento para degustar las roscas del Cristo, pastas caseras, y tomar un refresco, en un ambiente relajado y de convivencia ente todos.
Subasta del Ramo en el salón de Usos Mútiples.
            Esta fiesta de Santa Cristina de la Polvorosa destaca no sólo por su antigüedad, sino también por el gran número de personas que acuden a ella, una parte de ellas de la ciudad de Benavente, debido a su cercanía.
            José Antonio Guerra me cuenta lo siguiente: Tenemos constancia de que allá por la década de 1960, en este día 9 de mayo se cerraba el comercio de Benavente, para que todo el que quisiera pudiera acudir al Cristo de Santa Cristina, al canto del Ramo y a la subasta de las roscas, que por entonces tenía más interés. Hoy ya son menos los asistentes, pero todavía el Cristo de Santa Cristina es recordado por muchos benaventanos al llegar el mes de mayo, acudan o no a la fiesta.
            Y es que los dos pueblos, por su cercanía, tuvieron siempre buena relación y deberán tenerla siempre y luchar juntos por conseguir infraestructuras industriales, sanitarias, educativas y culturales o de cualquier otro tipo que contribuyan al progreso de sus ciudadanos y de todas la comarca.


 Este reportaje forma parte de mi libro Valles de Benavente. Las fiestas de los Ramos. Editado por el Centro de Estudios Benaventanos "Ledo del Pozo" en el año 2008.





           



           

sábado, 21 de abril de 2018

Parsec en San Cristóbal de Entreviñas.


Ayer me acerqué a San Cristóbal de E. para ver las pinturas –grafitis de Parsec  en las paredes del Pabellón polideportivo. Había oído, y leído con anterioridad, algunas noticias sobre este nuevo trabajo  del autor, realizado no hace mucho tiempo.
Antonio Feliz, conocido y nombrado ya por todos con su nombre artístico Parsec, con el que firma sus trabajos, sigue dejando huella de su arte pictórico, o si se quiere de otro modo, de sus grafitis, no solo en su pueblo  Castrogonzalo, sino también en muchos otros pueblos de esta comarca de Benavente y los Valles.
En este caso, en San Cristóbal, como en otras ocasiones, ha elegido un tema muy cercano a este  pueblo, como a otros próximos a él, en los que se cultivan los campos de cereal, de huerta, por la proximidad del río Esla, y también los viñedos, con cuyas uvas se elaboran  buenos vinos desde la antigüedad. Y es que su mismo nombre, o apellido, de Entreviñas,  responde a la existencia de esta planta y de las bodegas en las que se elaboraba el vino. En las pinturas vemos algún carro, toneles, herramientas y hasta una bota de vino.


También en San Cristóbal hay gran afición a la caza,  sobre todo de las liebres. Testimonio de ello es la magnífica pintura del galgo, que muchos admirarán y que les traerá gratos recuerdos.

   
Un pueblo que siempre contó con talleres de carpintería de madera, aunque en la actualidad  los materiales empleados sean el hierro y el aluminio. Lo carros, yugos, y variedad de herramientas nos lo recuerdan.
Tampoco podía olvidarse Parsec de las fiestas y tradiciones populares, tanto del carnaval, como las que se celebran en otras fechas, que son  muy comunes en  algunos pueblos de esta comarca y de toda la provincia de Zamora, y también en la de León, que está muy próxima. 




Parsec, que es natural de Castrogonzalo, aunque vive en Madrid, viaja con frecuencia a estas tierras y más si se trata de realizar algún trabajo.  Y es que podemos decir que es el pintor-grafitero de Benavente y los  Valles, ya que son varios los lugares en los que podemos ver sus obras.
En este caso, los que se acerquen a San Cristóbal de Entreviñas, no dejen de acercarse al pabellón polideportivo, en cuya pared exterior están las pinturas de Parsec, a la que podrán ver y hasta admirar. Y cómo no, comentar, pues se prestan a ello.


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jueves, 19 de abril de 2018

Benavente. Recordando el pasado: Estación del tren.


Aunque ya he publicado con anterioridad en este blog  algunos reportajes sobre la estación del tren de Benavente, tanto en relación con el pasado como con el presente, quiero ahora mostrar aquí solamente imágenes más del pasado, algunas tal vez ya vistas, o conocidas por muchos, pero que siguen evocando bellos recuerdos. Su procedencia es diversa, pues la he copiado de diversos lugares según han ido apareciendo. Parte de ellas se han publicado también en el Grupo de Facebook  No eres de Benavente si… 
Lavando la ropa en el Caño de los Molinos, cerca de la estación del tren.
Caseta y casa del guardagujas cerca de almacenes La Ventosa.
Tina, con su carro, subía y bajaba las maletas, cuando llegaba el tren.