sábado, 13 de octubre de 2012

Músicos callejeros en Salamanca.



A lo largo del año 2011, y en lugares distintos de la ciudad de Salamanca, principalmente en algunas  calles y plazas del casco histórico y antiguo, pudimos ver, y al mismo tiempo escuchar, a personas, o grupos de personas, que tocaban instrumentos musicales. Esto mismo ocurre en otras muchas ciudades de mayor o menor población, e incluso menos importantes desde el punto de vista artístico, y por supuesto turístico. Personalmente no hablé con ninguno de ellos, aunque sí escuché durante un tiempo su música, que ya desde lejos se oía, al pasar o pasear por esos lugares. Por cierto que diferentes sonidos y melodías, pues diferentes eran los instrumentos. En algunos casos muy agradables al oído, y merecedores de atención y detención, como los que ofrecía el violinista colocado, muy a menudo, en la Plaza del Corrillo.

Plaza del Corrillo.

 Estos músicos constituyen una categoría dentro del arte callejero. Los hay de una sola persona con su instrumento: violín, clarinete, guitarra, flauta, etc. O de varias, cada una con el suyo.

Plaza de Anaya.
Calle Toro.

Plaza de Juan XXIII.

 
Calle de La Compañía

CalleToro.
Incluso algunos son cantantes, o fingen serlo, como  el que vimos un día en la Plaza de los Bandos. Al parecer tenía grabadas sus canciones, casi todas pasodobles y tangos,  y se oían por un potente altavoz. Pero él, con el micrófono junto a su boca, actuaba como un verdadero cantante, y con ello conseguía agradar al numeroso público que se detenía al pasar por la calle.

Cantando pasodobles en la Plaza del Liceo.
La mayor parte de los músicos callejeros lo hacen para conseguir algún dinero extra y en algunos casos dineros parta sobrevivir. Prueba de ello es que algunos son inmigrantes y sin  techo, personas en paro o de clase social baja, y con verdadera necesidad. Hay también algunos mendigos que aprenden a tocar un instrumento para aumentar así su recaudación o ganancia.
Algunos son estudiantes, e incluso profesionales, que quieren y necesitan  actuar ante el público para ser conocidos,  o dar  a conocer su música  a la gente. Otros, sobre todo los estudiantes, lo hacen para sacar un dinero y poder realizar un viaje o realizar cualquier o actividad de tipo cultural o lúdica.

Plaza de los Bandos.
Calle Zamora.
Plaza de las Agustinas.
Calle Tentenecio.
Calle Tentenecio.

Plaza Juan XXIII.
Buscan lugares en calles y plazas por donde pasa gran número de personas. Preferentemente lo hacen en las zonas peatonales, a la entrada de los centros  comerciales, o cerca de las estaciones de transportes de viajeros.
En algunas ciudades existe una legislación al respecto, normas legales referidas a ellos. Incluso les señalan los lugares para actuar, tipo de musica, numero de personas, etc., y hasta les obligan a registrase en las oficinas locales del municipio. De hecho, en algunos ayuntamientos de España son muy respetados. Y es que algunos músicos son muy buenos y muy originales. Lo que ocurre es que no han tenido suerte en la vida y se han visto obligados a tocar en la calle para poder vivir.
Los hay que se saltan las normas y ejercen, a su aire y de modo pasajero, su oficio. Se suelen colocar cada día en lugar distinto, siempre que actúen varias jornadas. Pero suelen cambiar con frecuencia de lugar y de ciudad. Piensan que la novedad en cuanto a las personas que les ven y escuchan puede proporcionarles más ingresos.
Los músicos callejeros son bien recibidos en muchos lugares y no causan molestias, sino todo lo contrario. Su música agrada y deleita a los ciudadanos. Música que es muy variada, pues puede ser clásica, pop, jazz y folclórica. Por supuesto que también tocan y cantan, como en el caso citado anteriormente, pasodobles y tangos, muy del agrado de personas mayores. Ellos saben muy bien lo que gusta o disgusta al público, que pasa m pasea por las calles y plazas de la localidad.
Todos se alegran y lo agradecen, casi siempre con algún gesto, cuando algunas personas que les escuchan, de lejos o de cerca, se detienen y depositan unas monedas en el recipiente que tienen a su lado. 
Tocan para todos, para los que viven en la ciudad y para los que vienen a visitarla, sean españoles o extranjeros. Y cada vez son menos las personas que se sienten molestas con su música, música que no es ruido, como el que se nota a veces en las calles y plazas de algunas ciudades y pueblos durante las fiestas o los fines de semana, sobre todo en los meses del verano