domingo, 29 de junio de 2014

Calles de Benavente: Cuesta del Portillo de San Andrés.


En el callejero de Benavente vemos que, además de calles, figuran cuestas, costanillas, portillos, rondas etc. Y es que se trata de una ciudad, antes villa, ubicada en un  altozano, antiguo castro situado no lejos del castillo, y que antiguamente estuvo cercada o amurallada.
Esta  Cuesta, calle así denominada, se encuentra en una zona que ha sufrido muchos cambios  en su urbanización, como muchas otras de la ciudad. Y mucho más desde que el antiguo convento de San Bernardo fue demolido y desapareció totalmente. Lo mismo que la iglesia de San Andrés, que estaba muy cerca de los muros que rodeaban el citado convento. 
La Cuesta del Portillo de San Andrés desde la parte baja.
Hay algunos solares de viviendas destruidas.
Las fotografías antiguas, algunas de ellas se pueden ver en el el libro editado por el CEB "Ledo del Pozo", nos muestran dichos cambios, que han dado paso a nuevas edificaciones, sobre todo de viviendas, pero  también a la estación de autobuses construida precisamente en el mismo lugar que ocupaba el convento.
Una de las imágenes más antiguas de la calle-Cuesta.
El toro por la calle. A la derecha pared del convento S. Bernardo. Años 60.
La Cuesta se extiende desde el Corrillo de  Renueva en su parte más alta, hasta la calle del Agujero, que se inicia o termina en el matadero, cuyo edificio desapareció para dar paso al actual, dedicado a actividades socioculturales y otros servicios del Ayuntamiento.   
Se puede acceder a esta calle desde el Corrillo de Renueva por la parte más elevada y desde la Avda. del Ferial, muy cerca de la rotonda donde estaba el matadero, por la parte más baja. También podemos acceder a ella desde las siguientes calles: Por un lado, las de Escultor Coomonte, ronda y calle San Bernardo,  y por el otro por la calle y travesía San Andrés, y desde la  del Agujero.
La calle vista desde Portillo Renueva.
A la derecha se encontraría la iglesia de San Andrés.
A la izquierda la Estación de Autobuses.
Construcción antigua  en la Cuesta del Portillo de San Andrés.
Que por esta calle, con el nombre de Cuesta, siempre pasó el toro enmaromado el día de la fiesta nos lo demuestran las abundantes imágenes que existen, algunas de ellas muy antiguas y que nos ayudan a entender mejor el urbanismo de la misma en las distintas épocas.
 El toro pasando por calle. A la izquierda muros del Convento. Años 60.

La Cuesta el día del torito del alba. Año 1977. (Foto: E.P. Mencía)
Agarrados a la maroma. Torito del alba, 1977.
La desaparición  de los antiguos conventos de San Bernardo, en este lugar, y el de Santa Clara, no lejos de este, que se encontraban intramuros de la villa, dio paso a una gran urbanización, coincidiendo con el crecimiento de la ciudad hacia el sur o mediodía, y ya extramuros o fuera de la antigua cerca.  
Según consta en el Archivo Municipal, en la relación de plazas y calles del año 1860, figura esta calle con el nombre de Portillo de San Andrés, con  no  más de 15 casas en ambas aceras y algunas puertas o portones. Desde el año 2004, al aprobarse el nuevo callejero pasó a denominarse Cuesta del Portillo de San Andrés.

martes, 24 de junio de 2014

Benavente: Calle del Matadero.



Es calle céntrica y muy conocida por motivos diversos. Debe su nombre a que no lejos de ella se encontraba el antiguo matadero o, como dicen los mayores,  el matadero viejo.
Junto a casas, las más antiguas construidas con adobe y tapial, había algunas de ladrillo, como en otras calles de la ciudad. En la actualidad han desaparecido casi todas, al construirse nuevos edificios y estar la calle casi toda ella modificada desde el punto de vista de su urbanismo.

Vista desde la calle de los Herreros.
A la derecha solar de una casa destruida hace poco tiempo.
Se conservan algunas casas de ladrillo con balcones y rejas en ventanas.
Vista dede la calle de San Antón.
La calle es peatonal en la actualidad.
Calle muy nombrada, pues es la primera por la que pasa el toro enmaromado,  o el torito del alba,  una vez que salen del toril en el día de la fiesta.  De que siempre pasó por esta calle hay constancia por las muchas fotografías que de ello se conservan, y algunas con bastante antigüedad, como podemos comprobar en las siguientes, algunas de las cuales figuran en el libro editado recientemente por el C. E. B. Ledo del Pozo).
Así estaba la calle en la década de 1980.
El torito del alba pasando por la calle. Fotografía año 1991 (E. P. Mencía)
Había antiguamente algunas casas de tapial.
Y casi todas las viviendas tenían una misma altura.
Se accede a ella desde las calles de San Antón y de los Herreros, que se están, más o menos, paralelas  ella. Y la distancia entre ambas es corta, de ahí que sea calle muy frecuentada como de paso para otros lugares.
Al ser una calle céntrica, y no lejos de la plaza Mayor, siempre hubo en ella algunas tiendas de alimentación, carnicerías o pescaderías, así como de fontanería, cuyos dueños famosos y conocidos fontaneros, contaban con abundante clientela en todo el barrio. Eran los fontaneros Vicente y Gallego, hoy jubilados, pero que siempre ejercieron su oficio en este lugar.

Casa de ladrillo que aún se conserva.
Puerta y pared de una casa ya destruida.
Cuando llegaban las fiestas del Toro Enmaromado la calle se adornaba con banderitas y en algunos balcones se veía la bandera local o la de España. Y el miércoles, antes de salir el toro, se llenaba de gente paseando por ella, o asomando a las ventanas, para ver bien su carrera.
Me cuentan que en la calle se colocaba colgando un muñeco, que se bajaba y subía al pasar el toro y que, a veces, este lo embestía, a pesar de ir velozmente, pues es el comienzo de la carrera. 

Muñeco que se colgaba en la calle al paso del toro. Foto: J. L. Huerga.
Al ser estrecha y corta se producían con frecuencia aglomeraciones en la carrera del toro y también algún percance o cogida, como vemos en la siguiente  imagen.

Cogida del toro en esta calle, en los años 80.

martes, 17 de junio de 2014

Benavente: Plaza del Toril.



Así se denomina en el nuevo callejero de Benavente a todo el espacio en el que se encontraba y se  encuentra el viejo toril, pequeño recinto que albergaba al toro antes de comenzar su carrera, tras la colocación de la maroma atada a sus cuernos. En la actualidad, desde hace ya varios años,  existe un toril nuevo en la calle de las Eras, que se comunica y está muy cerca de esta plaza.  A la plaza se accede y llega también desde la Ronda del Toril y por supuesto desde la calle de San Antón.
Plaza del Toril. A la izquierda Ronda del Toril.
A la derecha el antiguo Toril, hoy ya renovado y restaurado.
La plaza del Toril es lugar muy concurrido y frecuentado en los días de la fiesta y siempre que el toro o los toros de los encierros sean los protagonistas, pues salen de este lugar, y a él llegan.  Aquí acuden multitudes deseosas de participar de algún modo en la fiesta. Sobre todo en la semana de la fiesta del Toro Enmaromado en la que casi todos los días hay algún festejo: Encierros, llegada del toro a la ciudad, torito del alba, toro grande, desfiles de peñas, etc

Muchas personas se colocan frente al toril por la fiestas del toro...
...y esperan la salida del torito, o los novillos de los encierros.
El lugar se adorna debidamente con banderas de colores, carteles, etc. y se instalan altavoces para realzar la voz y anunciar los actos. Además la víspera, con la colaboración de los vecinos de la zona, se celebra en la plaza, desde hace ya muchos años, una verbena popular,  con reparto de pastas y vino blanco  a los asistentes.  
 
En la plaza se celebra la vispera una animada verbena popular.
Por las imágenes antiguas que mostramos, algunas de ellas publicadas en el libro "El Toro Enmaromado. Memoria Gráfica de la fiesta" que, bajo la coordinación de Alejandro Flórez, ha editado recientemente el CEB “Ledo del Pozo, podemos ver los grandes cambios que ha sufrido este espacio a lo largo de los años. El toril se encontraba junto a la cerca de la ciudad, conocida como puerta de San Antón, por la ermita a él dedicada. Y al lado estaba el antiguo matadero, que dio origen y fue el motivo de nombrar así a una de las calles próximas. La arquitectura y el urbanismo en el lugar han sufrido muchos cambios, como en toda la ciudad.

Puerta San Antón con el toril al lado, en un día de las fiestas. Año 1942.
Transformador y tapias del antiguo toril. Camión que trae al toro.
Cajón con el toro. Lo descargan y meten en el toril. Años 50.
Camión con el toro rodeado por la gente. A la derecha tapias del toril.
Toro descansando del viaje, ya en el viejo toril. Años 50.
Momento de la salida del toro. Años 50.
Mueco para colocar la maroma. 1975.
Toro en el toril. Maroma al lado. Año 1975. 

Salida del toro del nuevo toril en la calle de las Eras. Año 1975-1976.
En la actualidad el espacio es más amplio y con nuevas construcciones. Espacio irregular que se extiende desde la calle de San Antón hasta la de las Eras y no falta una zona verde elevada, con césped que sirve para contemplar algunos momentos de la fiesta, y hasta una zona de asientos con barandilla para protección del público, delante del antiguo toril. Justamente al lado del mismo tuvo su sede durante muchos años la Peña Malgrat y en la actualidad la tiene la Asociación Benaventana “Toro Enmaromado”, organizadora de XI Congreso Nacional de Toros de Cuerda, que se celebrarán en la ciudad del 4 al 6 de Julio de este año.

Público esperando salida de los novillos para el encierro.
Sede Asociación Benaventana "Toro Enmaromado", junto al antiguo toril.
Desde que se cuenta con dos toriles estos se usan de modo distinto, el viejo para los toritos del alba y los encierros, y el nuevo, en la calle de las Eras, para el toro grande, el de los mayores.
Durante el resto del año tan sólo se congrega mucha gente en esta plaza cuando se celebra algo relacionado con el toro, torito, o incluso con la maroma, como el acto solidario organizado por la AACC de Benavente en el pasado mes de mayo. 

Nuevo toril en la calle de las Eras, no lejos del antiguo.
Día de la Maroma Solidaria. Recorrido del toro desde el toril.
Que la tradicional fiesta en torno al Toro Enmaromado atrae y congrega a muchas personas es un hecho cierto y que nadie pone en duda. También es cierto que hay muchas personas que se alejan de ella y prefieren la tranquilidad y el silencio. Están en su derecho y merecen ser respetadas. Esto pasa con muchas de las tradiciones y fiestas populares, con toros o sin toros. Así se celebran y así, o de modo parecido, seguirán celebrándose en el futuro.


viernes, 13 de junio de 2014

Toro Enmaromado: Programa de 1957.



Es el primer programa de los editados con motivo de las Fiestas del Toro Enmaromado y del cual se conservan pocos ejemplares. Impreso a una sola tinta tiene tan sólo dos hojas, o cuatro páginas. En la portada bajo el anuncio de la fiesta:Junio de 1957- BENAVENTE –Ciudad de los Condes Duques celebra su tradicional y típica fiesta del Toro Enmaromado, en la Víspera del Corpus”, se publica una fotografía de la petición del Toro en la plaza mayor el día de la Veguilla, patrona de la ciudad. 
Portada
Petición del toro el día de la Veguilla. Años 50.
Por su parte, en la contraportada un solo anuncio, en este caso de los afamados talleres mecánicos Michell, de maquinaria agrícola e industrial. Talleres importantes y muy conocidos en aquellos años, pues tenían sucursales o agencias en La Bañeza, León y Valladolid.
Contraportada.
Solamente las dos páginas interiores informan sobre los diversos actos. La verdad es que, al leerlas, se nota sencillez, tradición y vivencias populares. Lo vemos hasta en el mismo vocabulario empleado al anunciar los festejos, palabras como diana, dulzainas y dulzaineros, danzantes, bailes regionales, cabezudos, bailes y verbenas populares, organillo, etc. Y es que, por lo que se ve, la fiesta se vivía de modo muy distinto al actual, pero no por ello menos intensamente. Estaba aún lejos lo de las multitudes, aglomeraciones y excesos, con grupos y cantantes famosos; tampoco existían las peñas, que dan mucho colorido, a la vez que ruido, a su paso por las calles y plazas; etc.
Además, como vemos en sus páginas, había sólo tres días de fiesta, martes, miércoles y jueves, centrándose casi todos los actos en el miércoles, la víspera del Corpus, día en el que, desde siempre, se corrió y se corre el Toro Enmaromado. Un miércoles festivo y muy recordado por los amantes de  la tradición y de los festejos populares, en la víspera del Corpus, que gozan de gran prestigio en muchos lugares, precisamente por su antigüedad, como es el caso de esta fiesta

La Rúa. Foto que figura en el programa de 1957.
Calle de los Carros. Programa 1957.
Y es que este Día Grande del año 1957, a las siete de la madrugada había Diana a cargo de un grupo de dulzainas que recorrían las calles de la ciudad, al tiempo que se disparaban cohetes. Y a las once horas tocaba el turno a los Cabezudos, del agrado de niños y mayores, acompañados por los “típicos dulzaineros”. También llegaba a la ciudad  un grupo de bailes y danzas de la Región Leonesa, debidamente ataviados, que actuaban por diversas calles y plazas.
El martes tan sólo se informa de la llegada y desenjaule del toro que se anunciará con el disparo de seis bombas. Y de la Soberbia Verbena “cotillón” amenizada con Orquestina y Organillo, durante la cual serán lanzados al viento una bonita colección de cohetes voladores iluminados… Y al término de la misma serán obsequiadas con una bolsita sorpresa todas las señoritas que acudan ataviadas con trajes típicos regionales o mantones de Manila.
Pero el punto álgido de este miércoles festivo tenía lugar por la tarde, pues, a partir de las 3’30 horas, dulzaineros y danzantes comienzan a salir a las calles y plazas, pasando y recorriendo aquellas por las que, dentro de poco tiempo, iba a pasar el Enmaromado.
Y así estarán hasta las 5’30 horas, cuando sonaba la primera bomba (atómica para el redactor del programa), que anunciaba la próxima salida del toro. Por cierto que este año se llamaba Chivito.  Poco después se oía la segunda y a las seis en punto de la tarde la tercera y última BOMBA, a partir de la cual y como se lee en el programa: “empieza la emoción, pánico, carreras, tensión de nervios, gritos, ¡que vieneee¡…, ¡que vieneee¡…y muchas más precauciones, pues es el momento en el que sale del toril, para hacer el recorrido.
El final del mismo era algo distinto al actual, pues cuando los corredores con la maroma y el toro, en su carrera, llegaban al Corrillo de Renueva se dirigían por la calle Cervantes hacia la Plaza de Gonzalo Silvela ( ahora plaza del Grano), en donde había un pequeño descanso; después seguían por la Encomienda, Plazuela de San Juan, calle Luisa Mozo (hoy Hospital de S. Juan), Obispo Regueras (hoy los Herreros), hasta la plaza de Santa María donde moría apuntillado, si antes no hubiese sido necesario hacerlo a lo largo del recorrido. 
El toro por la calle Cervantes. Años 50.
Calle de la Encomienda.
La Encomienda.
Calle del Hospital de San Juan.
Calle de los Herreros.
De 20 a 22 horas se celebraba un baile popular por la muerte del toro en la plaza de Santa María. Y la fiesta del día se completaba hasta las 2 de la madrugada con la Magnífica Verbena Popular, amenizada por una Orquestina y el clásico organillo, en la plaza del Generalísimo, (hoy plaza de Juan Carlos I) y calle del Doctor Castro ( hoy calle de la Mota). Al finalizar dice el programa: “serán disparados una escogida colección de cohetes aéreos y luminosos, terminando con una traca en los paseos  de la Mota Vieja, como fin de fiesta”.     
El jueves, último día festivo en el programa, tan sólo se anuncia que a las doce de la mañana desfilará por las calles de la ciudad la banda de música anunciando la Gran Novillada, a cargo de dos afamados matadores-novilleros, que se celebrará por la tarde, para la cual la Comisión editó programas especiales.
En una nota especial, al pie de página se informa también sobre la adquisición de cien metros de MAROMA nueva, y de que, con el dinero sobrante de la recaudación popular, después de pagar todos los gastos, se harán donativos a los Centros e Instituciones Benéficas de la ciudad. 
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En este breve programa de 1957 tan sólo se publican dos fotografías antiguas a pesar de contar con muchas más por aquellos años. Una es la del toro al pasar por la Rúa y la otra por la calle de los Carros. Las publico en este momento, junto con otras anteriores a 1957, que aparecen en el nuevo libro editado recientemente por el CEB “Ledo del Pozo”, Memoria Gráfica de la Fiesta Tradicional del Toro Enmaromado de Benavente”, cuyo coordinador es Alejandro Flórez, quien durante varios años se ha ocupado en reunir gran parte de las imágenes, cedidas por muchas personas de la ciudad.
Las imágenes siguientes corresponden  a diversos moemntos de la carrera del Toro Enmaromado por las calles de los Carros y La Rúa.
Calle de los Csrros.
Calle de los Carros.

La Rúa.
La Rúa.